El bienestar, la felicidad y la fortaleza de un niño no es casualidad, solo el ambiente puede generar estos factores. Cuando el niño es muy tímido, no juega con los demás y/o no logra una felicidad y tranquilidad completa, debe ser que algún factor le está incomodando o impidiendo hacer una vida normal. Seguramente está siendo ignorado por su familia al momento de querer demostrar algo muy importante para él, el no darle la atención necesaria que necesita para motivarse, automáticamente baja su autoestima, y no es capaz de sobreponerse a la situación. esta falta de confianza también da lugar a casos donde el niño tenga una situación económica precaria, sufra de abusos físicos y/o psicológicos independiente de la persona agresora.
Esta situaciones de maltrato o completa ignorancia suelen provocar depresiones infantiles, los niños no saben cómo superar lo que los afecta, y comúnmente tampoco están seguros de que es lo que los afecta.
La resiliencia es el poder de adaptarse y sobreponerse a situaciones fuerte que de una u otra manera nos marca, no se nace con ella, se educa para tenerla y ese trabajo le corresponde a padres y profesores, los cuales son los adultos que pasan mayor tiempo con el niño.
Algunos consejos que pueden acompañar en la búsqueda de la resiliencia en el caso de maltrato es un ambiente social facilitador con grupos de otros niños que estén pasando por la misma situación y así se enriquecen de las experiencias de los demás. También es importante que hayan personas a su alrededor que lo quieran incondicionalmente, en los cuales pueda confiar, que le pongan límites para evitar riesgos y que sean modelos para actuar.
Es importante que todos cambiemos la mirada y nos ayudemos los unos a los otros en el tiempo para llegar a la resiliencia (si es que no la tenemos). En nuestra futura labor como profesores debemos manejar la educación del niño tanto en el ámbito intelectual como en su desarrollo personal. Así los futuros adultos serán personas más fuertes para enfrentar las adversidades que la vida nos pone en el camino. Sabrán cómo seguir.
María Eugenia Pacheco.
